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SANTIAGO, Chile
Somos un matrimonio católico chileno, compuesto por Juan Rajs Grzebien, Corredor de Propiedades y Helicicultor y Nina Mónica Ramírez Donders, Profesora de Religión y Moral, Habilitada en Filosofía y Educadora de Párvulos, nuestra intención es promover la Doctrina y Cultura Católicas. Para mí, Juan Rajs, mi mayor orgullo y mi gran inspiración es Ninita, mi esposa, mi Dulce y Tierno regalito de Jesús como yo la llamo, no ceso de alabar a Dios por habermela concedido desde la eternidad, para amarla, respetarla y cuidarla siempre.

martes, 27 de agosto de 2013

¡¡FELIZ SANTO, NINITA MÍA!!






¡¡¡Feliz Santo!!!!

A mi Dulce y tierna esposa Ninita, le deseo que el Señor Jesús la bendiga mucho, que la proteja y que la haga muy feliz junto a mi, su esposo que la adora Zbyszek.

Señor Jesús,
te damos gracias
porque has llenado
nuestros corazones
con Tu amor.

Porque a pesar de nuestras
enfermedades y las
dificultades de la vida,
nos mantienes unidos en Tu amor.

¡Gracias, Señor Jesús!

Sana y bendice a mi esposa,
Y hoy, en este día
27 de Agosto
en que celebra su santo,
le des mucha alegría y felicidad.

¡Que Jesús te bendiga  y proteja siempre!

Tuyo, siempre, tu Zbyszek.

viernes, 23 de agosto de 2013

EVANGELIO DEL DOMINGO

XXIº DOMINGO DEL TIEMPO
COMÚN DE LA IGLESIA.



“¿SON POCOS O MUCHOS?”.

DOMINGO 25 DE AGOSTO DE 2013 



PRIMERA LECTURA.

TOMADA DEL LIBRO DE
ISAÍAS 66, 18-21

Así habla el Señor: Yo mismo vendré a reunir a todas las naciones y a todas las lenguas, y ellas vendrán y verán mi gloria. Yo les, daré una señal, y a algunos de sus sobrevivientes los enviaré a las naciones extranjeras, a las costas lejanas que no han oído hablar de mí ni han visto mi gloria. Y ellos anunciarán mi gloria a las naciones. Ellos traerán a todos los hermanos de ustedes, como una ofrenda al Señor, hasta mi Montaña santa de Jerusalén. Los traerán en caballos, carros y literas, a lomo de mulas y en dromedarios –dice el Señor como los israelitas llevan la ofrenda a la Casa del Señor en un recipiente puro. Y también de entre ellos tomaré sacerdotes y levitas, dice el Señor.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
117 (116), 1-2

R.:
vAYAN POR TODO EL MUNDO
Y ANUNCIEN EL EVANGELIO.

¡Alaben al Señor, todas las naciones,
 glorifíquenlo, todos los pueblos!  R.:

Es inquebrantable su amor por nosotros,
y su fidelidad permanece para siempre R.:



SEGUNDA LECTURA.

TOMADA DE LA CARTA DEL A
LOS HEBREOS 12, 5-7. 11-13

Hermanos:

Ustedes se han olvidado de la exhortación que Dios les dirige como a hijos suyos: Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor, y cuando te reprenda, no te desalientes. Porque el Señor corrige al que ama y castiga a todo aquél que recibe por hijo. Si ustedes tienen que sufrir es para su corrección; porque Dios los trata como a hijos, y ¿hay algún hijo que no sea corregido por su padre? Es verdad que toda corrección, en el momento de recibirla, es motivo de tristeza y no de alegría; pero más tarde, produce frutos de paz y de justicia en los que han sido adiestrados por ella. Por eso, “que recobren su vigor las manos que desfallecen y las rodillas que flaquean. Y ustedes, avancen por un camino llano”, para que el rengo no caiga, sino que se sane.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

¡ALELUYA!

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí”, dice el Señor
(Jn 14, 5).

¡ALELUYA!

EVANGELIO.

EVANGELIO DE
NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
SEGÚN SAN LUCAS 13, 22-30

Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén. Una persona le preguntó: “Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?” Él respondió: “Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán. En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, los de afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos”. Y él les responderá: “No sé de dónde son ustedes”. Entonces comenzarán a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas”. Pero él les dirá: “No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!” Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera. Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios. Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos”.

Palabra de Dios.
¡Gloria y honor a Ti, Señor Jesús!

UNA PUERTA ABIERTA A TODOS.

El mensaje de este texto
del Tercer Isaías
es claramente universalista

Israel descubrió el universalismo de la salvación en la dolorosa experiencia de su deportación a Babilonia, al vivir entre los gentiles. El libro de Isaías se cierra abriendo el horizonte de una visión ecuménica y misionera: Yahvé reunirá a todas las naciones vecinas y les manifestará su gloria. La palabra que ha sido enviada a todos los pueblos no volverá vacía. Utilizando todos los medios humanos de transporte, las naciones del mundo llevarán a Jerusalén a los hijos de Israel que estaban dispersos. Y esta gran repatriación será como una ofrenda a Yahvé y un reconocimiento de que Él es el Señor y Dios de las naciones. En recompensa, Yahvé elegirá también de entre los gentiles a sacerdotes y levitas. En adelante, todos serán pueblo elegido, un solo pueblo elegido.

La carta a los Hebreos
anima a ser fuertes en la fe
en medio de las dificultades

Las tribulaciones que padecemos deberían ser entendidas como una muestra de amor que Dios tiene a sus hijos. A nadie le gusta que le castiguen, pero un castigo justo y oportuno nos ayuda a alcanzar la verdadera paz y llevar una vida intachable. El autor del texto exhorta a sus lectores para que no se desanimen. Se dirige a unas comunidades cristianas en las que ya ha desaparecido el entusiasmo de los comienzos y empieza a notarse la vacilación ante las primeras dificultades y la persecución que padecen. La vida cristiana no es una vida en “un mundo feliz”, sino lucha y responsabilidad en medio de un mundo hostil que contradice al evangelio. El misterio del dolor y de los sufrimientos que tenemos que aguantar por causa del evangelio se hace más aceptable para los que creen de verdad en la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

 Puerta estrecha,
pero abierta a todos

A la pregunta que le hacen a Jesús, Éste no responde diciendo el número de gente que se va a salvar -si muchos o pocos- sino indicando cómo hay que actuar para formar parte de su comunidad. El acceso al Reino de Dios no es cosa fácil en principio, pues hay que esforzarse para entrar por la puerta estrecha, o lo que es igual, hay que hacerse violencia para hacer propia la opción por Jesús y ponerla en práctica en un mundo en el que los valores evangélicos no prevalecen. Para Jesús la cuestión no es, por tanto, salvarse, pues para esto, como le dijo al joven rico, basta con cumplir los mandamientos que miran al prójimo, sino adherirse o no a su mensaje para transformar el mundo, suplantando la injusticia que hay en él. La salvación, según Jesús, comienza por la puesta en práctica de los valores evangélicos, y no por la pertenencia a un determinado pueblo. Cualquiera, de oriente u occidente, del norte o del sur, del pueblo de Israel o no, podrá sentarse a la mesa en el banquete del reino de Dios, pues el reino es una comunidad de puerta estrecha, a la que se entra negando los valores mundanos que se oponen al evangelio, pero abierta para quien desee adherirse a su mensaje humanizador.

Lo que importa es
la adhesión al mensaje evangélico


De ahí que habrá primeros -los que desde siempre, perteneciendo al pueblo de Israel gozaron de ser “el pueblo elegido”, pero rechazaron el mensaje de Jesús- que serán últimos -como los paganos lo habían sido-, y habrá últimos -los paganos, excluidos según los judíos del reino de Dios- que serán primeros, a condición de que acepten por norma de vida el mensaje de Jesús. Dios ofrece su salvación a todos por igual. Ya no bastará con pertenecer a un pueblo, a una raza, a una cultura para considerarse salvado, ni la salvación será la cuestión más importante a debatir. La entrada en el reino o comunidad cristiana, que es puerta de salvación, se realizará por la opción personal y por la adhesión individual al mensaje vivido en la práctica de cada día. Quienes así lo hagan, pertenezcan o no al pueblo de Israel, ya están salvados en vida, pues han aprendido que la verdadera vida comienza cuando, como Jesús, nos comprometemos a darla para que los demás tengan vida abundante.

Padre José Mª Martín, OSA
                   España
____________________

Jesús nos bendiga, a ustedes y a nosotros,
Nina y Juan.

sábado, 17 de agosto de 2013

EVANGELIO DEL DOMINGO

XXº DOMINGO DEL TIEMPO
COMÚN DE LA IGLESIA.





“EL FUEGO DEL AMOR”.

DOMINGO 18 DE AGOSTO DE 2013


PRIMERA LECTURA.

TOMADA DEL LIBRO DE
JEREMÍAS 38, 3-6. 8-10

El profeta  Jeremías decía al pueblo: “Así habla el Señor: “Esta ciudad será entregada al ejército del rey de Babilonia, y éste la tomará”. Los jefes dijeron al rey: “Que este hombre sea condenado a muerte, porque con semejantes discursos desmoraliza a los hombres de guerra que aún quedan en esta ciudad, y a todo el pueblo. No, este hombre no busca el bien del pueblo, sino su desgracia”. El rey Sedecías respondió: “Ahí lo tienen en sus manos, porque el rey ya no puede nada contra ustedes”. Entonces ellos tomaron a Jeremías y lo arrojaron al aljibe de Malquías, hijo del rey, que estaba en el patio de la guardia, descolgándolo con cuerdas. En el aljibe no había agua sino sólo barro, y Jeremías se hundió en el barro. Ebed Mélec salió de la casa del rey y le dijo: “Rey, mi señor, esos hombres han obrado mal tratando así a Jeremías; lo han arrojado al aljibe, y allí abajo morirá de hambre, porque ya no hay pan en la ciudad”. El rey dio esta orden a Ebed Mélec, el hombre de Cusa: “Toma de aquí a tres hombres contigo, y saca del aljibe a Jeremías, el profeta, antes de que muera”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
40 (39), 24. 18

R.:
¡Señor,
ven pronto a socorrerme!

Esperé confiadamente en el Señor:
Él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor R.:

Me sacó de la fosa infernal, del barro cenagoso;
afianzó mis pies sobre la roca y afirmó mis pasos  R.:

Puso en mi boca un canto nuevo,
un himno a nuestro Dios.
Muchos, al ver esto,
temerán y confiarán en el Señor  R.:

Yo soy pobre y miserable,
pero el Señor piensa en mí;
Tú eres mi ayuda y mi libertador,
¡no tardes, Dios mío!  R.:

SEGUNDA LECTURA.

TOMADA DE LA CARTA DEL A
LOS HEBREOS 12, 1-4

Hermanos:

Ya que estamos rodeados de una verdadera nube de testigos, despojémonos de todo lo que nos estorba, en especial del pecado, que siempre nos asedia, y corramos resueltamente al combate que se nos presenta. Fijemos la mirada en el iniciador y consumador de nuestra fe, en Jesús, el cual, en lugar del gozo que se le ofrecía, soportó la cruz sin tener en cuenta la infamia, y ahora “está sentado a la derecha” del trono de Dios. Piensen en Aquél que sufrió semejante hostilidad por parte de los pecadores, y así no se dejarán abatir por el desaliento. Después de todo, en la lucha contra el pecado, ustedes no han resistido todavía hasta derramar su sangre.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

¡ALELUYA!

“Mis ovejas escuchan mi voz, Yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Señor
(Jn 10, 27).

¡ALELUYA!

EVANGELIO.

EVANGELIO DE
NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
SEGÚN SAN LUCAS 12, 49-53

Jesús dijo a sus discípulos: Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente! ¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división. De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.

Palabra de Dios.
¡Gloria y honor a Ti, Señor Jesús!

JESÚS NO NOS DEJA INDIFERENTES.

Somos profetas.

La voz del profeta Jeremías se alza para proclamar lo absurdo de cualquier alianza con Egipto en contra de Babilonia. Sin embargo, los representantes del mundo oficial deciden a su antojo en lugar del pueblo hambriento y desmoralizado: un nacionalismo y una resistencia militar que hace caso omiso de la palabra del profeta. La voz del profeta es molesta cuando interpreta el sentimiento popular. Los poderosos intentarán suprimirlo. Muchos años más tarde se producirá una situación semejante con Jesús. La cisterna en la que encierran a Jeremías viene a ser un símbolo del abandono y de la muerte. La oración que numerosas veces hiciera Jeremías de “ser contado con los que bajan a la fosa” se hacía realidad en la vida del profeta. Así la acción profética quedaba concluida, ya que su vida misma apoyaba sus palabras. Cuando el que profetiza une su vida a su palabra, lo que de ahí puede salir es algo de una fuerza imprevisible y definitiva. En el momento de la prueba solamente un extranjero se apiada del profeta y se salva gracias a la simpatía de un cortesano etíope. El profeta está empeñado en una empresa ardua, casi imposible: hacer recapacitar al pueblo para que tome conciencia de pueblo elegido. Es difícil oír la voz de un profeta que clama por la confianza en Dios, cuando el hombre solamente confía en sí mismo. Hoy hacen falta profetas que denuncien la injusticia y anuncien la salvación. El Papa Francisco lo está haciendo. El habla del espíritu del mal, el diablo, que hace que los poderosos se aprovechen de los débiles. En el bautismo fuimos ungidos como profetas, ¿somos conscientes del compromiso que adquirimos?

El evangelio de hoy
puede parecer desconcertante.

No siempre fácil de encajar, al menos para mí: “No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar”. ¿Por qué diría Jesús que no ha venido a sembrar paz sino a enemistar? ¿Acaso es un aviso para que no nos conformemos con cualquier paz en nombre de Dios, ni nos traguemos cualquier guerra en nombre del Evangelio? Hay una violencia que es provocada por las personas. Pero también hay una violencia que es fruto de la misma vida; y es absolutamente necesaria, porque sin ella la vida no tendría lugar. Desde el primer momento de su existencia la vida, cualquier vida, tiene algo de lucha. La vida sufre violencia para nacer. También para crecer, para madurar. Todo cambio es doloroso porque supone romper con lo que era para empezar a ser de una forma nueva. Jesús era bien consciente de esta realidad. El cambio que su predicación y su presencia ofrecían a las gentes de su tiempo no se podía producir sin dolor, sin violencia. Suponía cambios grandes en la sociedad y en el interior de las personas. Muchos no estaban interesados en ese cambio. Eso creó enfrentamiento en torno a Jesús. Eso ha creado problemas a cuantos se han tomado en serio el Evangelio a lo largo de poco más de dos mil años. Hoy el Reino de Dios también sigue provocando violencia. El Reino supone cambios y conversión en nuestra vida personal y social. Son cambios que a muchos no nos gustan, aunque nos confesemos cristianos y frecuentemos las iglesias. Pero es el único camino para alcanzar la libertad y la vida que Jesús nos ofrece en el Reino del Padre. 

Jesús ya querría ver el mundo
arder en caridad y virtud.

¡Ahí es nada! Tiene que pasar por la prueba de un bautismo, es decir, de la cruz, y ya querría haberla pasado. Jesús tiene planes, y tiene prisa por verlos realizados. Podríamos decir que es presa de una santa impaciencia. Nosotros también tenemos ideas y proyectos, y los querríamos ver realizados enseguida. El tiempo nos estorba. “¡Qué angustia hasta que se cumpla!”, dijo Jesús. Es la tensión de la vida, la inquietud experimentada por las personas que tienen grandes proyectos. Por otra parte, quien no tenga deseos es un apocado, un muerto, un freno. Y, además, es un triste, un amargado que acostumbra a desahogarse criticando a los que trabajan. Son las personas con deseos las que se mueven y originan movimiento a su alrededor, las que avanzan y hacen avanzar. ¡Ten grandes deseos! ¡Apunta bien alto! Busca la perfección personal, la de tu familia, la de tu trabajo, la de tus obras, la de los encargos que te confíen. Los santos han aspirado a lo máximo. No se asustaron ante el esfuerzo y la tensión. Se movieron. ¡Muévete tú también! Recuerda las palabras de san Agustín: “Si dices basta, estás perdido. Añade siempre, camina siempre, avanza siempre; no te pares en el camino, no retrocedas, no te desvíes. Se guía para el que no avanza; retrocede el que vuelve a pensar en el punto de salida, se desvía el que apóstata. Es mejor el cojo que anda por el camino que el que corre fuera del camino”. Y añade: “Examínate y no te contentes con lo que eres si quieres llegar a lo que no eres. Porque en el instante que te complazcas contigo mismo, te habrás parado”. Es el momento de preguntarte: ¿Te mueves o estás parado? ¿Te produce violencia dentro de ti el mensaje de Jesucristo, o te deja indiferente?


Padre José Mª Martín, OSA
                   España
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Jesús nos bendiga, a ustedes y a nosotros,
Nina y Juan.
 

lunes, 29 de julio de 2013

BEATO PEDRO DONDERS

AVISO PUBLICACIÓN.





Comunicamos a todos nuestros hermanos, lectores y amigos, que con  esta fecha, 29 de Julio de 2013, hemos procedido a publicar en la sección “Páginas” de este blog, una reseña de la vida del Beato Pedro Donders, antepasado de mi esposa Ninita Ramírez Donders de Rajs.

Considero que es muy importante esta publicación que dedico en forma muy especial y con todo mi amor a mi esposa Ninita, quien es para mi, mí Dulce y Tierno regalito de Jesús, a quien no ceso de dar gracias por ella.

Jesús nos bendiga, a ustedes y a nosotros,
Nina y Juan.

PD: a continuación publicamos el link de dicha publicación, en todo caso, sí la buscan en la sección “Páginas” al costado derecho del blog, también la encontrarán.



sábado, 27 de julio de 2013

EVANGELIO DEL DOMINGO

XVIIº DOMINGO DEL TIEMPO
COMÚN DE LA IGLESIA.


 
"LA ORACIÓN:
HIJOS QUE HABLAN CON CONFIANZA
A SU PADRE”.

DOMINGO 28 DE JULIO DE 2013

 
PRIMERA LECTURA.

TOMADA DEL LIBRO DEL
GÉNESIS 18, 20-21. 23-32

El Señor dijo: “El clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave, qué debo bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré”. Entonces Abraham se le acercó y le dijo: “¿Así que vas a exterminar al justo junto con el culpable? Tal vez haya en la ciudad cincuenta justos. ¿Y Tú vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor a los cincuenta justos que hay en él? ¡Lejos de ti hacer semejante cosa! ¡Matar al justo juntamente con el culpable, haciendo que los dos corran la misma suerte! ¡Lejos de ti! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no va a hacer justicia?” El Señor respondió: “Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma, perdonaré a todo ese lugar en atención a ellos”. Entonces Abraham dijo: “Yo, que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Quizá falten cinco para que los justos lleguen a cincuenta. Por esos cinco ¿vas a destruir toda la ciudad?” “No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco”, respondió el Señor. Pero Abraham volvió a insistir: “Quizá no sean más de cuarenta”. Y el Señor respondió: “No lo haré por amor a esos cuarenta”. “Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no lo tome a mal si continúo insistiendo. Quizá sean solamente treinta”. Y el Señor respondió: “No lo haré si encuentro allí a esos treinta”. Abraham insistió: “Una vez más, me tomo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Tal vez no sean más que veinte”. “No la destruiré en atención a esos veinte”, declaró el Señor. “Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no se enoje si hablo por última vez. Quizá sean solamente diez”. “En atención a esos diez, respondió, no la destruiré”.

Palabra de Dios:
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
138 (137), 1-3. 6-8

R.:
¡ME ESCUHASTE, SEÑOR,
CUANDO TE INVOQUÉ!

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
porque has oído las palabras de mi boca,
te cantaré en presencia de los ángeles.
Me postraré ante tu santo Templo R.:

Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad,
porque tu promesa ha superado tu renombre.
Me respondiste cada vez que te invoqué
y aumentaste la fuerza de mi alma R.:

El Señor está en las alturas,
pero se fija en el humilde
y reconoce al orgulloso desde lejos.
Si camino entre peligros,
me conservas la vida R.:

Tu derecha me salva.
El Señor lo hará todo por mí.
Tu amor es eterno, Señor,
¡no abandones la obra de tus manos! R.:



SEGUNDA LECTURA.

TOMADA DE LA CARTA DEL
APÓSTOL SAN PABLO A
LOS CRISTIANOS DE COLOSAS 2, 12-14

Hermanos:

En el bautismo, ustedes fueron sepultados con Cristo, y con Él resucitaron, por la fe en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos. Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y de la incircuncisión de su carne, pero Cristo los hizo revivir con Él, perdonando todas nuestras faltas. Él canceló el acta de condenación que nos era contraria, con todas sus cláusulas, y la hizo desaparecer clavándola en la cruz.

Palabra de Dios:
Te alabamos, Señor.

¡ALELUYA!

Han recibido el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios “¡Abbá!”, es decir, Padre
(Rom 8, 15).

¡ALELUYA!

EVANGELIO.

EVANGELIO DE
DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
SEGÚN SAN LUCAS 11, 1-13

Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos”. Él les dijo entonces: “Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquéllos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación”. Jesús agregó: “Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: “Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle”, y desde adentro él le responde: “No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos”. Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. ¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una serpiente cuando le pide un pescado? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquéllos que se lo pidan!”

Palabra de Dios:
¡Gloria y Honor a Ti, Señor, Jesús.

SEÑOR, ENSEÑANOS A ORAR DE VERDAD.

DIOS ESCUCHA
NUESTRAS PLEGARIAS.

La conversación amistosa de Abrahám con el Señor muestra que Dios rige el mundo con justicia. Aparece como el juez ideal, que no se deja influir por simples rumores y se atiene a los hechos que comprueba. El autor expresa la justicia de Dios, que se ve obligado a castigar a una ciudad corrupta hasta el extremo de maltratar a sus enviados. Destaca la progresiva condescendencia de Dios que va cediendo ante la insistente intercesión de su amigo Abrahám. Pero este regateo y esta condescendencia revela hasta qué punto la justicia divina está llena de misericordia. Dios sabe perdonar a los pecadores por amor a los justos y, de ningún modo, es su intención que paguen justos por pecadores. Dios no es sordo cuando se le invoca sinceramente, como nos dice el Salmo: “Cuando te llamé, Señor, me escuchaste”.

REZAR EL PADRE NUESTRO
SINTIÉNDO LO QUE DECIMOS.

Ante la pregunta de sus discípulos, Jesús nos enseña cómo debemos dirigirnos al Padre y qué es lo que tenemos que pedirle en nuestras oraciones. La invocación inicial que Lucas recoge, “Padre”, en Mateo aparece adjetivada “Padre nuestro que estás en los cielos”. Es una oración que podemos rezar individualmente o en comunidad, pero sabiendo que Dios es Padre de todos los hombres, sin excepción. Ambos evangelistas escriben “danos hoy el pan de mañana”, a diferencia de lo que pedimos nosotros: “el pan nuestro de cada día dánosle hoy”. “El pan de mañana” significa tanto como “pan del cielo” o “pan de vida”, por lo que esta petición se refiere también al reino de Dios. El Padrenuestro es la oración más perfecta que podemos rezar. Contiene todas las oraciones posibles: alabanza, acción de gracias, ofrecimiento, petición de perdón y petición de ayuda. Recemos el Padrenuestro pausadamente, meditando en lo que decimos, sintiéndolo de verdad.

DEBEMOS PEDIR
CON CONFIANZA.

La parábola del evangelio quiere mostrar la eficacia de la oración dirigida al Padre. No debemos entenderla como si una petición repetida hasta la saciedad doblegara la voluntad de Dios y lo pusiera a nuestra disposición. La oración es eficaz por la bondad del Padre, no por nuestra insistencia o por nuestros méritos. Si ya los hombres, siendo malos como son, no engañan a sus hijos y les dan lo que les piden, con mayor razón el Padre dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan. El Espíritu es el don por antonomasia y el principio de todos los dones, porque es prenda de vida eterna, y ¿qué otra cosa pide el hombre, cuando pide cualquier cosa, que no sea la vida eterna? Pedimos pan, pero lo que deseamos de verdad no es el pan de cada día sino “el pan de vida”, es decir, la vida en su plenitud. Debemos pedir, no es mala la oración de petición, pues demuestra nuestra indigencia, nuestra necesidad de ayuda y que ponemos nuestra confianza en Dios. Sin embargo, una auténtica petición conlleva el compromiso de trabajar para hacer realidad lo que pedimos. Dios cuenta con nuestra colaboración. San Agustín nos anima a practicar la oración de petición: “Llama con tu oración al Señor mismo con quien descansa su familia; pide, insiste. No necesita ser vencido por la importunidad, como el amigo aquél, para levantarse y darte. Él quiere dar. Si, aún llamando, no has recibido nada, sigue llamando, pues desea dar. Difiere el dar lo que desea dar para que al diferirlo lo desees más ardientemente, no sea que otorgándotelo luego, te parezca vil”.


Padre José Mª Martín, OSA
España.

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Jesús nos bendiga, a ustedes y a nosotros,
Nina y Juan.