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SANTIAGO, Chile
Somos un matrimonio católico chileno, compuesto por Juan Rajs Grzebien, Corredor de Propiedades y Helicicultor y Nina Mónica Ramírez Donders, Profesora de Religión y Moral, Habilitada en Filosofía y Educadora de Párvulos, nuestra intención es promover la Doctrina y Cultura Católicas. Para mí, Juan Rajs, mi mayor orgullo y mi gran inspiración es Ninita, mi esposa, mi Dulce y Tierno regalito de Jesús como yo la llamo, no ceso de alabar a Dios por habermela concedido desde la eternidad, para amarla, respetarla y cuidarla siempre.

jueves, 11 de julio de 2013

EVANGELIO DEL DOMINGO

XVº DOMINGO DEL TIEMPO
COMÚN DE LA IGLESIA.


¡NO NOS ENREDEMOS EN PREGUNTAS!”.

DOMINGO 14 DE JULIO DE 2013

 
PRIMERA LECTURA.

TOMADA DEL LIBRO DEL
DEUTERONOMIO 30, 9-14

Moisés habló al pueblo, diciendo: El Señor, tu Dios, te dará abundante prosperidad en todas tus empresas, en el fruto de tus entrañas, en las crías de tu ganado y en los productos de tu suelo. Porque el Señor volverá a complacerse en tu prosperidad, como antes se había complacido en la prosperidad de tus padres. Todo esto te sucederá porque habrás escuchado la voz del Señor, tu Dios, y observado sus mandamientos y sus leyes, que están escritas en este libro de la Ley, después de haberte convertido al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma. Este mandamiento que hoy te prescribo no es superior a tus fuerzas ni está fuera de tu alcance. No está en el cielo, para que digas: “¿Quién subirá por nosotros al cielo y lo traerá hasta aquí, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica?” Ni tampoco está más allá del mar, para que digas: “¿Quién cruzará por nosotros a la otra orilla y lo traerá hasta aquí, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica?” No, la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la practiques.

Palabra de Dios:
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
69 (68), 14. 17. 30-31. 36-37

R.:
BUSQUEN AL SEÑOR,
Y VIVIRÁN.

Mi oración sube hasta ti, Señor,
en el momento favorable:
respóndeme, Dios mío, por tu gran amor,
sálvame, por tu fidelidad R.:

Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor, p
or tu gran compasión vuélvete a mí;
Yo soy un pobre desdichado, Dios mío,
que tu ayuda me proteja:
así alabaré con cantos el nombre de Dios,
y proclamaré su grandeza dando gracias R.:

Porque el Señor salvará a Sión
y volverá a edificar las ciudades de Judá:
el linaje de sus servidores la tendrá como herencia,
y los que aman su Nombre morarán en ella R.:

SEGUNDA LECTURA.

TOMADA DE LA CARTA DEL
APÓSTOL SAN PABLO A
LOS CRISTIANOS DE COLOSAS 1, 15-20

Cristo Jesús es la Imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación, porque en Él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, los seres visibles y los invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades: todo fue creado por medio de Él y para Él. Él existe antes que todas las cosas y todo subsiste en Él. Él es también la Cabeza del Cuerpo, es decir, de la Iglesia. Él es el Principio, el Primero que resucitó de entre los muertos, a fin de que Él tuviera la primacía en todo, porque Dios quiso que en Él residiera toda la Plenitud. Por Él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz.

Palabra de Dios:
Te alabamos, Señor.

¡ALELUYA!

Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida; Tú tienes palabras de Vida eterna
(Jn 6, 64b. 69b).

¡ALELUYA!

EVANGELIO.

EVANGELIO DE
DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
SEGÚN SAN LUCAS 10, 25-37

Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?” Jesús le preguntó a su vez: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?” Él le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo”. “Has respondido exactamente, –le dijo Jesús–; obra así y alcanzarás la vida”. Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: “¿Y quién es mi prójimo?” Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: “Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino. Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: “Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver”. ¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?” “El que tuvo compasión de él”, le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: “Ve, y procede tú de la misma manera”.

Palabra de Dios:
¡Gloria y Honor a Ti, Señor, Jesús.

¿QUIEN ES MI PRÓJIMO?

AMOR,
CON AMOR SE PAGA.

El texto del Deuteronomio nos dice que la Ley de la Alianza es realmente fácil y está cercana, cuando se la asume como algo propio. Sin ese grado de apropiación es carga insoportable. Cuando es expresión de la urgencia de responder con amor al Dios salvador, la ley viene impulsada desde dentro. Es como la voz de Dios que habla en el interior de la persona. Entonces no hay distancia entre el hombre y la ley; ni es la mera fuerza humana la que se despliega en la tarea de cumplirla, sino la fuerza de Dios que anima al hombre. Las expresiones “en tu corazón”, “en tu boca” aluden a ese estar de la ley dentro del hombre. Es Dios mismo el que está en la vida de la persona, el que pronuncia la palabra que toma cuerpo en la ley, y el que da también la fuerza para poder responder con facilidad a esa palabra. Amor con amor se paga.

LO HA DADO TODO
POR NOSOTROS.

La carta a los Colosenses explica que tanto en la creación, como en la nueva creación (después de la resurrección), Jesucristo es el principio de la vida, pero en la nueva creación también es el hombre exaltado, ¡es uno de los nuestros! La plenitud no hay que buscarla en nadie más que no sea Jesucristo. En Él, Dios ha reconciliado todo el universo: Dios no es un rival ni un enemigo de la humanidad, sino que es Aquel que lo da todo: da la vida en Jesucristo por la humanidad entera, por todo el universo; y hace la paz… Creer en un Dios así acaba con todas las imágenes que hablan de un Dios que se desentiende de los hombres, o peor aún, que nos quiere hacer la pascua. La imagen de este Dios, todo El amor, es Jesucristo, y Él ha derramado la sangre en la cruz, ha dado del todo su vida: así es este Dios invisible…

TUVO COMPASIÓN.

El texto de la parábola del evangelio se abre con un diálogo entre un doctor de la ley y Jesús: “Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?” Sólo en el texto de Lucas la pregunta no se hace sobre cuál sea el mandamiento más grande, sino cómo heredar la vida eterna, una pregunta que los sinópticos ponen en boca de un joven rico. Aquí el doctor no está contento con la respuesta de Jesús y, “queriendo justificarse” por haber hecho la pregunta, quiere asegurarse de quién es el prójimo para poder amarle. Después de la parábola, el doctor de la ley definirá al prójimo como aquel “que ha tenido compasión”. “Ve y haz tú lo mismo”, esta frase de Jesús nos recuerda las palabras pronunciadas en la Ultima Cena, cuando, después de lavar los pies, Jesús invita a los discípulos a obrar según su ejemplo. En esta Ultima Cena Jesús deja a los suyos el mandamiento del amor, entendido como la disponibilidad a “dar la vida” para amarnos mutuamente como el Señor nos ha amado. Este mandamiento va más allá de la observancia de la ley. El sacerdote y el levita han observado la ley, no acercándose al pobre herido y dejado medio muerto, para no volverse impuros. Jesús va más allá de la ley y quiere que sus discípulos obren como Él: “Por esto sabrán que sois mis discípulos, si os amáis los unos a los otros”. Para el discípulo de Jesús, la mera filantropía no es suficiente, el cristiano está llamado a algo más que le hace semejante a su maestro.

EL BUEN SAMARITANO
IDENTIFICADO COMO JESUCRISTO.

San Agustín, teniendo en cuenta todo el simbolismo de Jerusalén, la ciudad santa de la salvación, interpreta de modo particular esta parábola. En el hombre que desciende de Jerusalén a Jericó ve la figura de Adán que representa a toda la humanidad expulsada del Edén, el paraíso, la Jerusalén Celestial, por causa del pecado. En los ladrones ve al tentador que se despoja de la amistad con Dios y hiere con sus asechanzas y tiene en la esclavitud a la humanidad herida por el pecado. En la figura del sacerdote y del levita ve la insuficiencia de la ley antigua para nuestra salvación que será llevada a cumplimiento por el buen samaritano, que es Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, que saliendo también Él de la Jerusalén celeste viene al encuentro de nuestra condición de pecadores y nos cura con el aceite de la gracia y el vino del Espíritu. En la posada el obispo de Hipona ve la imagen de la Iglesia y en la figura del posadero a los pastores en manos de los cuales Jesús confía el cuidado de su pueblo. La partida del samaritano de la posada la interpreta como la resurrección y ascensión de Jesús a la derecha del Padre, pero que promete volver para dar a cada uno su merecido. A la Iglesia deja para nuestra salvación los dos denarios de la Sagrada Escritura y de los Sacramentos que nos ayudan en el camino hacia la santidad. ¿Quién es mi prójimo?, es la pregunta que todos debemos hacernos hoy.


Padre José Mª Martín, OSA
España.

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Jesús nos bendiga, a ustedes y a nosotros,
Nina y Juan.

jueves, 4 de julio de 2013

EVANGELIO DEL DOMINGO


XIVº DOMINGO DEL TIEMPO
COMÚN DE LA IGLESIA.


“MENSAJEROS DE PAZ Y ALEGRÍA”.

DOMINGO 07 DE JULIO DE 2013


PRIMERA LECTURA.

TOMADA DEL LIBRO DE
ISAÍAS 66, 10-14c

¡Alégrense con Jerusalén y regocíjense a causa de ella, todos los que la aman! ¡Compartan su mismo gozo los que estaban de duelo por ella, para ser amamantados y saciarse en sus pechos consoladores, para gustar las delicias de sus senos gloriosos! Porque así habla el Señor: Yo haré correr hacia ella la prosperidad como un río, y la riqueza de las naciones como un torrente que se desborda. Sus niños de pecho serán llevados en brazos y acariciados sobre las rodillas. Como un hombre es consolado por su madre, así Yo los consolaré a ustedes, y ustedes serán consolados en Jerusalén. Al ver esto, se llenarán de gozo, y sus huesos florecerán como la hierba. La mano del Señor se manifestará a sus servidores, y a sus enemigos, su indignación.


Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
66 (65), 1-3. 4-7. 16. 20.

R.:
¡ACLAME AL SEÑOR TODA LA TIERRA!

 ¡Aclame al Señor toda la tierra!
 ¡Canten la gloria de su Nombre!
Tribútenle una alabanza gloriosa,
digan al Señor:
“¡Qué admirables son tus obras!”  R.:


Toda la tierra se postra ante ti,
y canta en tu honor, en honor de tu Nombre.
Vengan a ver las obras del Señor,
las cosas admirables que hizo por los hombres  R.:

Él convirtió el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el Río.
Por eso, alegrémonos en Él,
que gobierna eternamente con su fuerza  R.:

Los que temen al Señor, vengan a escuchar,
yo les contaré lo que hizo por mí.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración
ni apartó de mí su misericordia  R.:


SEGUNDA LECTURA.

TOMADA DEL LIBRO DEL
APÓSTOL SAN PABLO A
LOS CRISTIANOS DE GALACIA 6, 14-18

Hermanos:

Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo. Estar circuncidado o no estarlo, no tiene ninguna importancia: lo que importa es ser una nueva criatura. Que todos los que practican esta norma tengan paz y misericordia, lo mismo que el Israel de Dios. Que nadie me moleste en adelante: yo llevo en mi cuerpo las cicatrices de Jesús. Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo permanezca con ustedes. Amén.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

¡ALELUYA!

Que la paz de Cristo reine en sus corazones;  que la Palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza
(Col 3, 15a.16ª).

¡ALELUYA!

EVANGELIO.

EVANGELIO DE
NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
SEGÚN SAN LUCAS 10, 1-12. 17-20

El Señor designó a otros setenta y dos, además de los Doce, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde Él debía ir. Y les dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni provisiones, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: “¡Que descienda la paz sobre esta casa!” Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; sanen a sus enfermos y digan a la gente: “El Reino de Dios está cerca de ustedes”. Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan: “¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca. Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad”. Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre”. Él les dijo: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo”.

Palabra de Dios.
¡Gloria y honor a Ti, Señor Jesús!

TESTIGOS DE LA PAZ.

EL don de la paz.

La primera lectura es del Tercer Isaías, quien promete la regeneración de Jerusalén. Dios va a conceder la paz, compendio de todos los bienes. La palabra paz expresa algo más que la pura ausencia de guerra. Teológicamente la paz es un don de Dios y signo de su bendición. La Biblia no separa nunca la paz interior de la paz exterior, de la no-guerra: ésta es signo de aquella y la primera anuncia y condiciona la segunda. En este pasaje de Isaías la paz incluye los matices de salud, fecundidad, prosperidad, amistad con Dios y con los hombres. Porque sin justicia no hay paz. Querer estar en paz con Dios, haciendo la guerra al que vive con nosotros, es pretender una vanidad. Dios se compara a una madre. Se habla del amor entrañable de la madre que consuela a su hijo: Israel cuenta siempre con el perdón de Dios. Cuando Dios ha hecho la paz con el hombre es que es posible la paz entre los hombres. Una paz auténtica trae al hombre la alegría más profunda.

Pablo ha llegado a comprender
la paradoja de la cruz de Jesús.

Esto le hace experimentar “paz y misericordia”. La paz es fruto del triunfo de Jesús y del convencimiento del creyente. Vivir hoy con los criterios de Jesús es un camino para la paz. Pablo lleva las marcas de los sufrimientos que ha encajado por la causa de Cristo, fiel a su ministerio. Estas marcas son las pruebas sensibles de su unión profunda con Cristo crucificado. Por eso, Pablo pide a los gálatas que no quieran infligirle otra clase de sufrimientos. Ya tiene bastante con lo sufrido por causa del evangelio. Vivir según el evangelio, el trabajo por la paz, es un camino lleno de penalidades. Sólo una fe fuerte es capaz de soportarlas. En esta carta la palabra “hermanos” sirve para el saludo final. Hay, sin duda, en ello una intención y una llamada. Que la fraternidad vuelva a ser algo propio y querido de los gálatas y que emerja de una sola fuente: la gracia del Señor Jesús.

Enviados a anunciar la paz.

En el Antiguo Testamento se creía que había setenta y dos naciones paganas en el orbe, Lucas anticipa la misión que comenzó después de Pentecostés con el envío antes de los setenta y dos discípulos. Además se les envía “de dos en dos” con una doble finalidad: para protegerse mejor de los bandidos que pululaban por los caminos y para cumplir la norma de que dos testigos hacen un testimonio válido. Implícitamente se viene a decir que el anuncio de la llegada del reino es cierto. Aquí está programada la tarea de todo creyente cristiano: decir con palabra y con la vida que el reino de Dios está formándose ya. Hay que tener una gran disponibilidad, necesaria para una predicación rápida y eficaz del reino: hay que presentarse ante los hombres con el mismo desasimiento que ante Dios. El mensajero tiene que poner su confianza exclusivamente en Aquel que le envía, no en los medios empleados. Al entrar en una casa, el mensajero trae la paz: poder que abraza a toda familia que le recibe. Jesús mismo es la paz que los discípulos van predicando. Esta paz es solamente eficaz para el que la recibe. El creyente está llamado a tener una experiencia profunda de Jesucristo para poder sentir en su interior la auténtica paz.


Padre José Mª Martín, OSA
                   España
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Jesús nos bendiga, a ustedes y a nosotros,
Nina y Juan.


sábado, 29 de junio de 2013

EVANGELIO DEL DOMINGO

XIIIº DOMINGO DEL TIEMPO
COMÚN DE LA IGLESIA.



“SIGUIENDO, SÓLO A JESÚS”.

DOMINGO 30 DE JUNIO DE 2013



PRIMERA LECTURA.

TOMADA DEL PRIMER LIBRO DE
LOS REYES 16, 19-21

El Señor dijo a Elías: “A Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, lo ungirás profeta en lugar de ti”. Elías partió y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Delante de él había doce yuntas de bueyes, y él iba con la última. Elías pasó cerca de él y le echó encima su manto. Eliseo dejó sus bueyes, corrió detrás de Elías y dijo: “Déjame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré”. Elías le respondió: “Sí, puedes ir. ¿Qué hice yo para impedírtelo?” Eliseo dio media vuelta, tomó la yunta de bueyes y los inmoló. Luego, con los arneses de los bueyes, asó la carne y se la dio a su gente para que comieran. Después partió, fue detrás de Elías y se puso a su servicio.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
15, 1-2. 5. 7-11

R.:
SEÑOR, TÚ ERES
LA PARTE DE MI HERENCIA.

 Protégeme, Dios mío,
porque me refugio en ti.
Yo digo al Señor:
“Señor, Tú eres mi bien”.
El Señor es la parte de mi herencia
y mi cáliz, ¡Tú decides mi suerte!  R.:

Bendeciré al Señor que me aconseja,
¡hasta de noche me instruye mi conciencia!
Tengo siempre presente al Señor:
Él está a mi lado, nunca vacilaré  R.:

 Por eso mi corazón se alegra,
se regocijan mis entrañas
y todo mi ser descansa seguro:
porque no me entregarás a la muerte
ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro  R.:

Me harás conocer el camino de la vida,
saciándome de gozo en tu presencia,
de felicidad eterna a tu derecha  R.:


SEGUNDA LECTURA.

TOMADA DEL LIBRO DEL
APÓSTOL SAN PABLO A
LOS CRISTIANOS DE GALACIA 5, 1. 13-18

Hermanos:

Ésta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo  bajo el yugo de la esclavitud. Ustedes, hermanos, han sido llamados para vivir en libertad, pero procuren que esta libertad no sea un pretexto para satisfacer los deseos carnales: háganse más bien servidores los unos de los otros, por medio del amor. Porque toda la Ley está resumida plenamente en este precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero si ustedes se están mordiendo y devorando mutuamente, tengan cuidado porque  terminarán destruyéndose los unos a los otros. Yo los exhorto a que se dejen conducir por el Espíritu de Dios, y así no serán arrastrados por los deseos de la carne. Porque la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Ambos luchan entre sí, y por eso, ustedes no pueden hacer todo el bien que quieren. Pero si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

¡ALELUYA!

Habla, Señor, porque tu servidor escucha; Tú tienes palabras de Vida eterna
(1Sam 3, 9; Jn 5, 6. 69b).

¡ALELUYA!

EVANGELIO.

EVANGELIO DE
NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
SEGÚN SAN LUCAS 9, 51-62

Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de Él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: “Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?” Pero Él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo. Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: “¡Te seguiré adonde vayas!” Jesús le respondió: “Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”. Y dijo a otro: “Sígueme”. Él respondió: “Señor, permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre”. Pero Jesús le respondió: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios”. Otro le dijo: “Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos”. Jesús le respondió: “El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios”.

Palabra de Dios.
¡Gloria y honor a Ti, Señor Jesús!

JESÚS NOS INVITA
 A SEGUIRLO CON RADICALIDAD.

CONSAGRACIÓN Y MISIÓN.

El profeta Elías echa su manto sobre Eliseo para significar que le transfiere la misión profética. Es como una imposición de manos: el vestido era considerado como parte de la persona que lo vestía. Por lo tanto, el gesto de Elías significa que Eliseo participa desde este momento del espíritu de Elías. Esta concepción acerca del vestido la vemos claramente en el caso de Jonatán que, queriendo expresar su amistad con David y hacer un pacto con él, le entregó su manto y David, vestido con el manto de su amigo, participó de su fortaleza, de suerte que tuvo éxito en todas sus empresas bélicas. Nosotros hemos recibido en el Bautismo la consagración con el Santo Crisma, que nos compromete a ser auténticos testigos de Jesús y profetas de la liberación y la esperanza. En la Confirmación recibimos por la imposición de manos la fuerza del Espíritu, que nos trasforma y nos envía a anunciar el Evangelio.

VIVIR EN LIBERTAD.
SAN PABLO,
EN LA CARTA A LOS GÁLATAS,
NOS DICE QUE EL AUTÉNTICO
Y RECTO EJERCICIO
DE LA LIBERTAD
ACONTECE EN EL MUTUO
SERVICIO DEL AMOR.

Libertad es ponerse a disposición de Dios. Los deseos de la carne, es decir, el egoísmo, el servirse a sí mismo, llevan a morderse y devorarse mutuamente; llevan a la misma destrucción, a la que conduce la ley. El filósofo Hobbes dijo que el hombre es un lobo para el hombre, “homo homini lupus”. El amor auténtico, en cambio, es liberación del propio yo y se desarrolla sirviendo a los demás. ¿Cómo perseverar en la libertad del amor?: con la guía y la fuerza del Espíritu. Este se impone frente a la carne solo cuando nos abrimos a Él y nos decidimos por Él. Es entonces cuando dejamos de estar bajo el dominio de la ley y empezamos a ser libres. El creyente realmente libre es el que se considera “esclavo” de Cristo: soy de Cristo y estoy al servicio de mis hermanos. De ahí nacen alegría y paz.

LA RADICALIDAD DEL
ENCUENTRO CON JESÚS.

El episodio del evangelio de hoy ocurre de camino hacia Jerusalén. Viene un escriba que pide ser admitido entre sus seguidores. Es hermosa su disposición. Quiere seguir a Jesús a todas partes. Jesús no contesta con una negativa ni con una aprobación. Solamente muestra lo que aguarda el que le quiera seguir. Porque llegar a ser discípulo de Jesús no solamente significa ir a su escuela para “aprender” algo. Sobre todo significa compartir la vida propia de Jesús. Después del escriba viene un discípulo y pide a Jesús que antes de reunirse con él pueda cumplir los deberes de piedad con su padre. Esta espera podría durar un prolongado período de tiempo. La respuesta de Jesús parece sumamente rigurosa: “Sígueme”. Este seguimiento es mucho más importante y urgente que cualquier obligación filial. “Deja a los muertos que entierren a los muertos”. La decisión de seguir a Jesús como discípulo lleva de la muerte a la vida. El que no es discípulo de Jesús, que no ha aceptado su mensaje del reino y de la vida eterna, está en la muerte. Las respuestas de Jesús en cuanto al seguimiento hay que entenderlas en la capacidad de sugerencia que adquiere el lenguaje en una cultura de tipo oral: no es tan importante lo que se dice cuanto lo que se quiere decir. El contenido de las propuestas de Jesús significan, pues, que seguirle, condición de todo discípulo, exige disponibilidad total, radicalidad de entrega y coherencia.

Padre José Mª Martín, OSA
                   España
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Jesús nos bendiga, a ustedes y a nosotros,
Nina y Juan.